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viernes, marzo 27, 2009

Alejandra Pizarnik................repitiendo...otra vez



Como los ciclos en mi vida,vienen y se van vuelven, se alejan regresan siempre....siempre....siempre.....

"Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome. He pensado tanto en estas cosas. He pensado que puedo morir en cualquier instante y nadie amenazará a la muerte, nadie la injuriará por haberme arrastrado, nadie velará por mi nombre. He pensado en la soledad absoluta, en mi destierro de toda conciencia que no sea la mía. He pensado que estoy sola y que me sustento sólo en mí para sobrellevar mi vida y mi muerte. Pensar que ningún ser me necesita, que ninguno me requiere para completar su vida."

Alejandra Pizarnik, Diario 1958.

jueves, mayo 08, 2008

Stefan Zweig.....



"Je ne vais plus pleurer---No voy a llorar más
Je ne vais plus parler---No voy a hablar más
Je me cacherai là---Me esconderé allí
A te regarder---Para mirarte
Danser et sourire---Bailar y sonreír
Et à t'écouter----Para escucharte
Chanter et puis rire----Cantar y reir
Laisse-moi devenir----Llegar a ser
L'ombre de ton ombre----La sombra de tu sombra
L'ombre de ta main----La sombra de tu mano
L'ombre de ton chien"----La sombra de tu perro

Jacques Brel

Me ha pasado algo muy curioso estos días.
Unas semanas atrás producto de algo personal, quería encontrar un libro de Stefan Zweig que se llama "la Piedad Peligrosa" o "La impaciencia del corazón", este Libro marcó mi juventud, creo que lo habré leído unas 10 veces, ya que me gustaba demasiado, y me sentía muy identificada con su protagonista Edith....ya que en esos mis dolorosos 14-17 años, me sentía fea y desadaptada, y Stefan Zweig a través del personaje de Edith podía expresar perfectamente lo que yo sentía en ese momento.
"Sólo a partir de entonces empecé a comprender (lo que callan la mayor parte de las veces los escritores), que los enfermos,los lisiados,los seres físicamente inferiores, aman con más pasión, con más violencia que la gente feliz y sana, que aman con amor frenético, furioso, que ninguna pasión en la tierra es tan violente como la de estos desamparados, de estos bastardos de Dios, que no encuentran más que en el Amor su razón de vivir"
"¿Disuadirla? ¿De qué? ¿Decirle que no sienta lo que siente?¿Qué no ame cuando ama? Eso sería obrar de la manera más torpe y estúpida a la vez. ¿Ha oído usted decir alguna vez que la lógica haya vencido a una pasión? Buena idea, gritarle: "¡No vayas a creer que tú también tienes derecho a amar!¡Qué audacia de tu parte manifestar semejante sentimiento y esperar reciprocidad!"

El caso es que busqué información en internet, el libro en distintas librerías....y nada....no estaba por ninguna parte....
Lo curioso es que ayer, uno de mis profesores que me tiene mucho aprecio, apareció con un regalo para mí....cuálno sería mi sorpresa al descubrir que me traía de regalo...la Edición de las novelas completas de Stefan Zweig en la que aparecía mi novela favorita, ya lo dicen...cuando un libro tiene que llegar....llega.
De Impaciencia del Corazón..... fragmentos de la hermosa y apasionada carta de Edith....
"Seis veces te he escrito ya y cada vez he roto mi papel. Porque no quería traicionarme, no, no quería.Me he contenido mientras ha habido resistencia en mí. Durante semanas y semanas he luchado para disimular ante tí...He intentado todo lo que estáen las fuerzas del ser humano y hasta más allá. Pero hoy ha ocurrido y, te lo juro, ha sido a pesar mío, sin yo saberlo: ha sido más fuerte que yo. Ni siquiera comprendo cómo ha podido suceder. Después tenía deseos de castigarme, de pegarme, tan grande era mi vergüenza. Porque sé, lo sé, cuán gran locura sería imponerme ante tí... Un ser como yo, no tiene derecho a amar ni a ser amado. Sólo tiene un derecho: agazaparse en un rincón, no trastornar con su presencia la vida de los demás..."




Música de estos días....

miércoles, mayo 07, 2008

"El mundo es un pañuelo"


"El mundo es un pañuelo. No hace falta hber vivido mucho tiempo en él para darse cuenta. hay una teoría según la cual en todo el mundo, no existen, de verdad, más que quinientas personas (el reparto, por así decirlo; todos los demás, según esta teoría, no son más que meros extras) y, lo que es más, todos se conocen entre sí. Y es verdad,por lo menoshasta cierto punto. En realidad, elmundo se compone de miles y miles de grupos de quinientas personas cada uno, y todos ellos se pasan la vida tropezándose los unos con los otros,o tratando de evitarse unos a otros, y, tarde o temprano, se encuentran comprando té en una pequeña tienda de Vancouver. Sucede de forma inevitable. Nos son meras coincidencias. Simple y llanamente,elmundo funciona así, sin hacer distinción entre individuos y propiedades." Neil Gaiman "Los Hijos de Anansi"

martes, abril 22, 2008

Acerca de alguien innombrable......


Ya sé que es repetido......pero es tan exacto.....que me estremece entera....
Ese retazo.... tu imagen...te quedas guardada en mi retina....te suspendes en ese breve instante.....en que despliegas poderosa....todo tu poder ante mí.
Tu presencia cotidiana me inquieta....y no sé como luchar contra este sentimiento...que detesto y amo a la vez.....


Amada Amiga, de Cecilia Vicuña


Las personas que me visitan
no imaginan lo que desencadenan en mí.
M. no sabe que sueño con acariciarla sin que me vea
mientras le echa dulce de camote al pan
parece que juega con cálices y piedras sagradas,
el modo como levanta la mano para llenar el cuchillo de mantequilla
es un gesto donde los mares hacen equilibrio
donde las mujeres que tienen frío se solazan.
Tiene oleajes y consecuencias como una línea en el radar.
Cuando se levanta la falda para mostrarme el calzón plateado
veo grupos ondulantes de caderas que repiten la redondez y la perfección
hasta alcanzar una estridencia grande.
Anhelo que no se mueva demasiado para alcanzar a vivir en ella
a respirar y dormir en esas planicies.
Está tan oscuro el muslo tan brillante el pelo que parece habla en otro idioma.
Lo que digo es tan torpe pero cómo voy a decir:"Eres tan hermosa"
"Me alegro tanto de que hayas llegado."
Cuando subo el libro del Renacimiento donde vemos primitivos italianos
quisiera decirte:"En esta ciudad te encuentro""Tú eres esas colinas""Tú las pintaste."
Tus dedos son iguales a la curva de las aletas de la sirena representada en la alegoría.
Pero no es exactamente esto.
Tú eres de un país con ciudades de Lorenzetti.
Tú y yo alguna vez volveremos a esa ciudad.
No sufras porque en este cuadro dos mujeres se acarician
yo alguna vez te acariciaré.
No te preocupes de que estés envejeciendo,
tú vas a otra clase de tiempoy yo también.
Aliméntate del relato que me haces
de la copa de vino cruzando el umbral.
Aliméntate y enjóyate, no dejes de soñar con el cuadro del maestro de Fontainebleu
donde una mujer le toma a otra un pezón: durante épocas enteras nadie soltará tu pezón.
Quiero sufrir enterrarme en ti,
ahorcarte y hacer un hoyo profundo,
donde te empiece a tapar la tierra lentamente
y ver tus colores pudrirse bajo el café .
¿No te gusta tanto la combinación de violeta y café?
No quería hablarte de la muerte
pero ya que la temes tanto¿cómo no voy a hablar?
Es escaso el tiempo que tenemos para vernos y conversar.
Me gustaría ser hombre para seducirte y obligarte a que abandones tu casa
y te olvides de todo, pero esta idea no me gusta.
Separados y solitarios los hombres siempre están fuera y
nada necesitan con más urgencia que estar dentro,
probar alguna tibieza, altas y bajasmar.
Estoy cansada de ti
de tus resistencias y conciencias.
Nunca te dejas llevar, me gusta más que no lo hagas, cuando lo haces
parece que el corazón te va a estallar
te va a florecer
te va a doler.
Es mentira que me haya cansado.
Es de mí que me canso.
Deseo verte nada más que te enamores de otros
y nunca te apercibas de mí.
Cuando te vistes con camisa de franela
y calcetines de lana por una semana y te afeas y avejentas
para morir un poco quiero estar cuando resucites
y sea una gloria de ojos húmedos y oscuros.
Quiero ser un indio que está escondido en las montañas
y nunca viene a las laderas porque todo le duele.
Iluminarme con mis propias luces.
Naciste del cruce de tu madre con la muerte,
ni siquiera en la infancia habrás sido rosada.
Los que hacen el amor contigo creen que nunca regresarán
que se van a hundir que les vas a tejer una tela húmeda en la espalda
y como es probable que tengas conexiones con la boca de los volcanes
por ahí tirarás a tus amantes y si ellos se liberan es porque te compadeces.
Te tengo miedo porque no puedes mirarme
como yo te miro
no puedes amarme
como yo te amo
no puedes ni siquiera desear acariciarme
y vivir algún tiempo conmigo haciéndome peinados góticos
o pidiéndome que revuelva el té con la punta de mi pezón.
Tu lado humano no está a la altura de tu lado bestial.
Algunos te imaginan dueña de regiones orgullosas y llenas de daño,
pero los que te han visto con fiebre
o en épocas de menstruación
te aman muy en contra de tu voluntad, si es que tienes voluntad.
Solamente una intensidad le da poderes a tu vida
y la muerte se ve acabada por fuentes peludas y calientes miradas
Qué daría la muerte
porque no tuvieras esos ojos redondos
ni esos senos
ni esos muslos
ni esos tobillos
para dominarte
envolverte
y guardarte
de una vez por todas.

jueves, abril 17, 2008

Llorar a lágrima viva....


Llorar a lágrima viva. (Oliverio Girondo)


Llorar a chorros.
Llorar la Digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de Antropología
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
o como un cocodrilo....
Si es verdad que los cacuies y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato,de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


Volver a llorar de amor...jamás pensé nuevamente sentir...esto.

Podría agregar al estupendo poema de Oliverio...llorar a solas dentro del cine, así nadie se da cuenta....y llorar bajo la lluvia en una ciudad que no es nuestra. Mis lágrimas se pierden..se deshacen....como dice el androide de Blade Runner....

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.Atacar naves en llamas más allá de Orión.He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.Todos esos momentos se perderán en el tiempo…como lágrimas en la lluvia.
Es hora de morir…”

jueves, octubre 25, 2007

Santiago en 100 palabras.....


Como mis cuentos no fueron escogidos, y ahora que se puede....los publico en mi blog.
En todo caso ya voté por mi favorito....hay tres que me gustaron mucho, creo que a excepción de algunos, que eran una verdadera lata... fueron muy bien elegidos.


Bueno Ahí van los míos:

NO PODIA SER

Desde que ingresé al movimiento ciclista, la bicicleta se convirtió en mi consigna.

Un día en un semáforo rojo, sentí que un hombre joven me observaba desde su jeep4x4, a mí y a mi bicicleta, con una mezcla entre curiosa, divertida y lujuriosa.

Lo miré con desprecio, y ahí estaba él,mirándome.

Cuando el semáforo dio el verde,asistí asombrada a lo inesperado, mi rostro ofreciéndole una hermosa sonrisa.

Él aceleró y desapareció de mi vista.

Sintiéndome abrumada de pena, me dije:...” Lo nuestro era imposible”

 
CD



"Las canciones como
esta... antes me hacían llorar ".

Pensaba
mientras trataba de descubrir en su interior rastros
de
sentimientos que nunca más volverían.

Las
luces de los semáforos brillaban sobre el automóvil, rojas, verdes.

Pulsó
la canción siguiente del CD porque no quería pensar,
en
esa sensación enorme que empezaba a sentir en el pecho y el estómago.

Una
lágrima asomó en su ojo derecho, nublándole la vista un momento.
Un fuerte bocinazo fue lo  último que pudo  sentir. 


(CRÓNICA ROJA)

Rojo fue el vestido que le regaló para su cumpleaños.

Rojo era el color del rouge con que la boca de ella respondió

sus besos.

Rojo de ira vio al compadre manosearle el trasero entre tanta

curadera.
Rojo quedó el piso luego del hachazo.

PRIMADONNA

La primadonna miraba desde la ventanilla de su limusina.

Volvía

luego de muchísimos años desde que una cantante famosa se

la llevara a estudiar a Nueva York.

La ciudad respondía a su mirada con ojos de cristal y mármol

enchapado.

Le sorprendió tanta modernidad. Llegando a Plaza Italia,

vio en una esquina al mismo

vendedor de sopaipillas de sus años de estudiante de

Derecho,

y durmiendo en la salida

de la flamante autopista a una vieja mendiga rodeada por

cuatro perros.

Ahí estaba de nuevo su ciudad, la había reconocido.

VICIO PRIVADO

Despierto sobresaltada y temblorosa... Lo necesito, necesito

urgentemente mi dosis, de esa droga terrible que me mata

de a poco,no puedoaguantarlo más, busco de manera

violenta, compulsiva

en mis Cajones

El ansia, y la agitación, es mayor que mi firme

intención de dejarlo, ya nada me importa, busco,

lo que yo misma he ocultado,

apresuradamente.....pensando tal vez en este momento.

Abro el cajón del velador y ahí están,....

tus cartas, tu foto y una prenda de ropa interior que

has olvidado descuidadamente....

una sensación de relajo me invade al observar los objetos.

Logro conciliar el sueño.

CHINO

Cuando era pequeño aprendió a leer más rápido que sus pares.

Feliz y orgulloso le dice a su padre: “¿Cómo sería no saber leer?”

Su padre, un importador....le acerca a los ojos un libro de chino

y le dice: “Así”.




Hay que votar; por alguno de los cuentos escogidos, yo voté por este:

Puente del Arzobispo

He pasado el Puente del Arzobispo por más de seis décadas, esperando que en algún momento el viento se acuerde de levantarme la falda.

Eliana Castillo Salinas, 68 años, providencia


y me gustaron este:

Igualdad

Al final del día, todos usamos las puertas del metro como espejo.

Maria Teresa Bertucci Mora, 20 años, linares


y este también:


Sin pie y sin intereses

Dormía el cojo bajo el Diego Portales.

Andrés del Olmo García, 21 años, providencia

domingo, octubre 21, 2007

Fast Forward........


Fast Forward

Las cosas se mueven
a la velocidad del corazón
del que contempla

Fast Forward

Qué espera el mío,
sin paz un solo día?

Poema Inédito de Pedro Aznar

lunes, octubre 08, 2007

Es solo una gota de sangre en forma verbal....

Hoy me encuentro plena..... y estoy feliz; siento que debo agradecer a alguien esta felicidad......no se a quién, (a un ser supremo, a la casualidad, a lo que sea......gracias)....he encontrado muchas cosas que buscaba desde hace tanto tiempo..."..... yo te buscaba y llegaste,y has refrescado mi alma que ardía de ausencia"(Safo.), yo te buscaba....¿porqué has llegado ahora?, en este momento...¿en qué todo se ha vuelto complicado?.....pero qué importa, quiero vivir....cada momento cada instante apasionadamente, desaforadamente, descalabradamente.....quiero, quiero quiero..... desde hace tanto tiempo que no vivía esta sensación extraordinaria....esta vitalidad....este querer ser en el mundo. quiero....y me quieren.

¡OH, TÚ!----Alfonsina Storni.

Oh tú, que me subyugas. ¿Por qué has llegado tarde?
¿Por qué has venido ahora ?

Oh, tú, de la palabra dulce como el murmullo
del agua de la fuente; dulce como el arrullo
de la torcaza; dulce como besos dormidos
sobre dos manos pálidas protectoras de nidos.

Oh tú,

¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora
cuando he sido vencida por llama destructora,
cuando he sido arrasada por el fuego divino
y voy, cegada y triste, por un negro camino?

Yo quiero, Dios de dioses, que me hagan nueva toda.

Para tus labios,
Para tus manos,
para tus ojos,
para tus sueños,

Oh, tú, a quien idolatro por sobre la existencia,
Oh, tú, por quien deseo renovada mi esencia.
¿Por qué has llegado ahora?

Me estoy repitiendo, lamentablemente........ incomprensiblemente...........................................
Esto es de Octubre del 2006.............................pero qué va....quería escucharla nuevamente.

Gota de Sangre
by Maria Bethania
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Angela Rô Rô - Gota De Sangue Lyrics

Não tire da minha mão esse copo---No tires de mi mano
esa copa

Não pense em mim quando eu---No pienses en mí cuando
grito de dolor

calo de dor
Olha meus olhos repletos de ânsia e de amor---Mira mis ojos
repletos de ansia de amor

Não se perturbe nem fique à vontade---No te perturbes
Tira do corpo essa---Saca de tu cuerpo
roupa e maldade---la ropa y la maldad
Venha de manso ouvir o que eu tenho a---Ven a oir lo que
te tengo que contar

contar
Não é muito nem pouco eu diria---No es mucho ni poco,
yo diría
Não é pra rir---No es para reir
mas nem sério seria---Pero tampoco es serio
É só uma gota de sangue em forma----Es solo una gota
de sangre en forma verbal
verbal
Deixa eu sentir muito além do ciúme----Dejame sentir mucho
Deixa eu----Dejame beber
beber teu perfume---De tu perfume
Embriagar a razão, porque não volto----Embriagar la razón,
porque no hay vuelta atrás
atrás?
Quero você mais e mais que um dia---Quiero de ti más,
más que un día
Não tire da----No saque de
minha boca esse beijo---Mi boca ese beso
Nunca confunda carinho e desejo---Nunca confundas
cariño y deseo
Beba comigo a gota de sangue final---Bebe conmigo
la gota de sangre final.

lunes, septiembre 24, 2007

El árbol.....


Hoy en la mañana, llegué a mi departamento, y descubrí que habían derribado un hermoso gomero de unos 50 años,que era el que me brindaba todo el frescor del verano,de mi ventanal norte,el que protegía mi desnuda integridad de miradas indiscretas....el guardián del viento, en fin un montón de cosas.... este bello gomero.....casi de inmediato recordé el cuento largo de la Bombal....escribo un fragmento....al igual que la protagonista migraré luego de esta trágica muerte....ella hacia la emancipación, yo hacia mi futuro. La luz de mi habitación ya no es la misma...el sol entra impúdicamente.....cegadoramente.

Fragmento de "El árbol" María Luisa Bombal 1939.


"Sus despertares. ¡Ah, qué tristes sus despertares! Pero —era curioso— apenas pasaba a su cuarto de vestir, su tristeza se disipaba como por encanto.

Un oleaje bulle, bulle muy lejano, murmura como un mar de hojas. ¿Es Beethoven? No.

Es el árbol pegado a la ventana del cuarto de vestir. Le bastaba entrar para que sintiese circular en ella una gran sensación bienhechora. ¡Qué calor hacía siempre en el dormitorio por las mañanas! ¡Y qué luz cruda! Aquí, en cambio, en el cuarto de vestir, hasta la vista descansaba, se refrescaba. Las cretonas desvaídas, el árbol que desenvolvía sombras como de agua agitada y fría por las paredes, los espejos que doblaban el follaje y se ahuecaban en un bosque infinito y verde. ¡Qué agradable era ese cuarto! Parecía un mundo sumido en un acuario. ¡Cómo parloteaba ese inmenso gomero! Todos los pájaros del barrio venían a refugiarse en él. Era el único árbol de aquella estrecha calle en pendiente que, desde un costado de la ciudad, se despeñaba directamente al río.....


Había corrido, no supo cómo ni con qué insólita valentía, hacia la ventana. La había abierto. Era el árbol, el gomero que un gran soplo de viento agitaba, el que golpeaba con sus ramas los vidrios, el que la requería desde afuera como para que lo viera retorcerse hecho una impetuosa llamarada negra bajo el cielo encendido de aquella noche de verano.

Un pesado aguacero no tardaría en rebotar contra sus frías hojas. ¡Qué delicia! Durante toda la noche, ella podría oír la lluvia azotar, escurrirse por las hojas del gomero como por los canales de mil goteras fantasiosas. Durante toda la noche oiría crujir y gemir el viejo tronco del gomero contándole de la intemperie, mientras ella se acurrucaría, voluntariamente friolenta, entre las sábanas del amplio lecho

Y eso era la vida. Se acercó a la ventana, apoyó la frente contra el vidrio glacial, Allí estaba el gomero recibiendo serenamente la lluvia que lo golpeaba, tranquilo y regular. El cuarto se inmovilizaba en la penumbra, ordenado y silencioso. Todo parecía detenerse, eterno y muy noble. Eso era la vida. Y había cierta grandeza en aceptarla así, mediocre, como algo definitivo, irremediable. Mientras del fondo de las cosas parecía brotar y subir una melodía de palabras graves y lentas que ella se quedó escuchando: "Siempre". "Nunca"...

Y así pasan las horas, los días y los años. ¡Siempre! ¡Nunca! ¡La vida, la vida!

¡Siempre! ¡Nunca!... Y la lluvia, secreta e igual, aún continuaba susurrando en Chopin.

El verano deshojaba su ardiente calendario. Caían páginas luminosas y enceguecedoras como espadas de oro, y páginas de una humedad malsana como el aliento de los pantanos; caían páginas de furiosa y breve tormenta, y páginas de viento caluroso, del viento que trae el "clavel del aire" y lo cuelga del inmenso gomero.

Algunos niños solían jugar al escondite entre las enormes raíces convulsas que levantaban las baldosas de la acera, y el árbol se llenaba de risas y de cuchicheos. Entonces ella se asomaba a la ventana y golpeaba las manos; los niños se dispersaban asustados, sin reparar en su sonrisa de niña que a su vez desea participar en el juego.

Solitaria, permanecía largo rato acodada en la ventana mirando el oscilar del follaje —siempre corría alguna brisa en aquella calle que se despeñaba directamente hasta el río— y era como hundir la mirada en un agua movediza o en el fuego inquieto de una chimenea. Una podía pasarse así las horas muertas, vacía de todo pensamiento, atontada de bienestar.

Apenas el cuarto empezaba a llenarse del humo del crepúsculo ella encendía la primera lámpara, y la primera lámpara resplandecía en los espejos, se multiplicaba como una luciérnaga deseosa de precipitar la noche.

Y noche a noche dormitaba junto a su marido, sufriendo por rachas. Pero cuando su dolor se condensaba hasta herirla como un puntazo, cuando la asediaba un deseo demasiado imperioso de despertar a Luis para pegarle o acariciarlo, se escurría de puntillas hacia el cuarto de vestir y abría la ventana. El cuarto se llenaba instantáneamente de discretos ruidos y discretas presencias, de pisadas misteriosas, de aleteos, de sutiles chasquidos vegetales, del dulce gemido de un grillo escondido bajo la corteza del gomero sumido en las estrellas de una calurosa noche estival.


Y vino el otoño. Las hojas secas revoloteaban un instante antes de rodar sobre el césped del estrecho jardín, sobre la acera de la calle en pendiente. Las hojas se desprendían y caían... La cima del gomero permanecía verde, pero por debajo el árbol enrojecía, se ensombrecía como el forro gastado de una suntuosa capa de baile. Y el cuarto parecía ahora sumido en una copa de oro triste.

Puede que la verdadera felicidad esté en la convicción de que se ha perdido irremediablemente la felicidad. Entonces empezamos a movernos por la vida sin esperanzas ni miedos, capaces de gozar por fin todos los pequeños goces, que son los más perdurables.

Un estruendo feroz, luego una llamarada blanca que la echa hacia atrás toda temblorosa.

¿Es el entreacto? No. Es el gomero, ella lo sabe.

Lo habían abatido de un solo hachazo. Ella no pudo oír los trabajos que empezaron muy de mañana.

"Las raíces levantaban las baldosas de la acera y entonces, naturalmente, la comisión de vecinos..."

Encandilada se ha llevado las manos a los ojos. Cuando recobra la vista se incorpora y mira a su alrededor. ¿Qué mira?

¿La sala de concierto bruscamente iluminada, la gente que se dispersa?

No. Ha quedado aprisionada en las redes de su pasado, no puede salir del cuarto de vestir. De su cuarto de vestir invadido por una luz blanca aterradora. Era como si hubieran arrancado el techo de cuajo; una luz cruda entraba por todos lados, se le metía por los poros, la quemaba de frío. Y todo lo veía a la luz de esa fría luz: Luis, su cara arrugada, sus manos que surcan gruesas venas desteñidas, y las cretonas de colores chillones.

Despavorida ha corrido hacia la ventana. La ventana abre ahora directamente sobre una calle estrecha, tan estrecha que su cuarto se estrella, casi contra la fachada de un rascacielos deslumbrante. En la planta baja, vidrieras y más vidrieras llenas de frascos. En la esquina de la calle, una hilera de automóviles alineados frente a una estación de servicio pintada de rojo. Algunos muchachos, en mangas de camisa, patean una pelota en medio de la calzada.

Y toda aquella fealdad había entrado en sus espejos. Dentro de sus espejos había ahora balcones de níquel y trapos colgados y jaulas con canarios.

Le habían quitado su intimidad, su secreto; se encontraba desnuda en medio de la calle, desnuda junto a un marido viejo que le volvía la espalda para dormir, que no le había dado hijos. No comprende cómo hasta entonces no había deseado tener hijos, cómo había llegado a conformarse a la idea de que iba a vivir sin hijos toda su vida. No comprende cómo pudo soportar durante un año esa risa de Luis, esa risa demasiado jovial, esa risa postiza de hombre que se ha adiestrado en la risa porque es necesario reír en determinadas ocasiones.

¡Mentira! Eran mentiras su resignación y su serenidad; quería amor, sí, amor, y viajes y locuras, y amor, amor. . .

—Pero, Brígida, ¿por qué te vas?, ¿por qué te quedabas? —había preguntado Luis. Ahora habría sabido contestarle:

—¡El árbol, Luis, el árbol! Han derribado el gomero."


jueves, septiembre 13, 2007

Poemas de Miguel Hernández.............


MENOS TU VIENTRE

Menos tu vientre
todo es confuso.

Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.

Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero
polvo sin mundo.

Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.

LA BOCA

Boca que arrastra mi boca,
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.

Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.

Hundo en tu boca mi vida,
He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.





jueves, agosto 30, 2007

A propósito de cuentos breves.

Encontré un interesante y excelente artículo en la página "Letras Libres", acerca de los cuentos breves, por mi parte he participado con tres cuentos en el nuevo "Santiago en 100 palabras"...veremos qué pasa.
Voy a transcribir parte del artículo, y además una serie de cuentos breves que he encontrado por la red y que me parecen excelentes.


El cuento más breve del mundo por Eduardo Berti

"En noviembre de 2006, la revista Wired convocó a un treintena de escritores norteamericanos, y les pidió que escribiesen un cuento de apenas seis palabras, tomando como ejemplo un micro-relato de Ernest Hemingway cuyo texto completo dice en inglés “For sale: baby shoes, never worn” (Para la venta: zapatos de bebé, jamás usados. traducc.literal, june) y que, según parece, el autor tenía por una de sus obras maestras.

La respuesta fue entusiasta y todos cumplieron la premisa, salvo Arthur C. Clarke, que escribió un cuento de diez palabras. Steven Meretzky propuso “Muy confundido, leyó su propio obituario” (He read his obituary with confusion); Bruce Sterling escribió “Era muy caro seguir siendo humano” (It cost too much staying human), y Ben Bova puso “Salvó al mundo volviendo a morir” (To save humankind he died again), los que podrían ser, además, brillantes inicios de novela. Atwood, empleando una audaz elipsis jugó con la lógica secreta que vincula dos hechos o noticias: “Hallan cadáver incompleto. Médico compra yate” (Corpse parts missing. Doctor buys yatch).

En sus cuentos más ortodoxos, Hemingway ya había dado muestra de su capacidad sintética y de su economía expresiva. Su “A Very Short Story”, tiene tan sólo 767 palabras en inglés pero, pese al título, no es su relato más corto: “A Banal Story” tiene 634, y el más breve de sus cuentos, exceptuando los intertextos de In Our Time (1925), acaso sea “The Revolutionist”, que no llega a las quinientas palabras.

Un buen ejemplo de cómo trabaja Hemingway es “Hills Like White Elephants” (Colinas como elefantes blancos), cuya intriga se reduce a un diálogo entre dos personajes acerca de una operación médica, nunca explicitada. El lector deduce, o no, que la chica está embarazada y que el hombre la presiona para que el bebé no nazca. La palabra clave (aborto) jamás es puesta en boca de los personajes ni tampoco mencionada por el narrador.

“Vendo zapatos de bebé, sin usar” es, en este sentido, digno de Hemningway. Lo omitido (¿otro aborto?) queda resonando en la mente del lector. No estamos ante una novela, o ante un cuento tradicional, donde una lectura gradual nos irá respondiendo los interrogantes: ¿Quién vende los zapatos? ¿Por qué los vende? ¿Por qué están sin uso? ¿Ha ocurrido algo con el bebé? ¿Qué ha ocurrido?

En el minicuento de seis palabras adjudicado a Hemingway nos hallamos ante un hecho presente (el aviso que “ocupa” todo el relato) pero asimismo ante un hecho pasado que obra de dato escondido. Estamos a un paso de la tan citada “Tesis del cuento” de Ricardo Piglia. “Un cuento siempre cuenta dos historias”, concluye Piglia, para quien todo cuento es un relato que encierra un relato secreto.

En “Vendo zapatos de bebé, sin usar”, lo mismo que en buena parte de la llamada microficción, los procedimientos que hemos mencionado (la omisión deliberada, la tesis de los dos relatos simultáneos) son llevados a un extremo. Todo está, en este caso, “fuera” del texto. O “fuera de campo”, como dicen los directores de cine cuando la acción no es registrada por la cámara.

Hasta la popularización del cuento adjudicado a Hemingway, dos textos se repartían el privilegio de ser considerados como “el cuento más breve del mundo”. Uno tiene siete palabras, el otro dieciséis. Es decir que Hemingway les ganó a ambos en brevedad.

Aunque parezca imposible, circulan en libros y en antologías cuentos todavía más breves. Luisa Valenzuela escribió uno de apenas dos palabras (“Que bueno”, así, sin acentos ni signos de exclamación) aunque se apoyó en un título provocadoramente extenso (“El sabor de una medialuna a las nueve de la mañana en un viejo café de barrio donde a los 97 años Rodolfo Mondolfo todavía se reúne con sus amigos los miércoles por la tarde”); Aloé Azid ha postulado un cuento de una sola palabra (“Yo”) y cuyo título es “Autobiografía”, pero la cosa no excede de una broma muy ingeniosa, ya que en su caso no se puede hablar de “acción” ni de relato.

Cierto consenso ha establecido que entre nosotros, lectores de lengua española, el cetro de “cuento más breve” recayese en “El dinosaurio” del guatemalteco Augusto Monterroso:“Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí”

En la tradición de la microfiction norteamericana, por su parte, por años se ha estimado que “el cuento más breve del mundo” era un celebrado texto de Fredric Brown: “The last man on Earth sat in a room. There was a knock on the door.” (El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta), en verdad una reescritura de “Mensaje” de Thomas Bailey Aldrich (“Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta”), incluido en la famosa Antología de la Literatura Fantástica, de Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, y adjudicado a Borges por algunos estudiosos de la obra de Bailey Aldirch.

Lo peculiar del minicuento adjudicado a Hemingway no es tanto que haya desafiado esta idea establecida (y que el “cuento más breve del mundo” sea ahora norteamericano, ya no latinoamericano), como que, a diferencia del de Monterroso y el de Fredric Brown, estemos en presencia de un texto no fantástico, sino más bien realista. El dato no es menor porque, usualmente, suele repetirse que el formato hiperbreve le sienta mejor a los textos fantásticos o, al menos, de índole extraordinaria: casos muy curiosos, hechos sorprendentes.

Irving Howe, especialista en microfiction, escribió que “los escritores que hacen cuentos breves tienen que ser especialmente audaces” porque “apuestan todo a un golpe de inventiva” La argentina Ana María Shua, una de las mejores cultoras del microcuento en la actualidad, ha dicho que “las minificciones tienden en su mayor parte al género fantástico, en parte porque se les exige provocar algún tipo de sorpresa estética, temática o de contenido, ya que el sutil desarrollo de climas o personajes son casi imposibles”.

Algunos otros excelentes cuentos breves;

CUENTO GANADOR DE LA VERSION 2005 de "Santiago en 100 palabras".

PENA REMITIDA--Patricia Middletton,68 años,Linares.

Deshojada quedó Margarita en el revuelo del patio del cité, bajo el abrazo del
conviviente de su madre, cuando al cumplir ocho años, entre globos y
reggaeton, el le susurró que la quería: mucho si guardaba silencio: poquito,
si se resistía; nada, si lo denunciaba.

DESPERTAR ---
Norberto Costa

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima.
Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías.

EL HOMBRE INVISIBLE---Gabriel Gimenez Emán

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.


TOQUE DE QUEDA----Omar Lara

-Quédate -le dije. Y la toqué.


PARA MIRARTE MEJOR-----Juan Armando Epple


Aunque te aceche con las mismas ansias, rondando siempre tu esquina, hoy no podríamos reconocernos como antes. Tú ya no usas esa capita roja que causaba revuelos cuando pasabas por la feria del Parque Forestal, hojeando libros o admirando cuadros, y yo no me atrevo ni a sonreírte, con esta boca desdentada.

TORTUGAS Y CRONOPIOS----Julio Cortazar

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que se encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.