domingo, abril 29, 2018

¿Porqué me miras así?

Me preguntaste sorprendida acaso de la intensidad de mi mirada.
En ese momento yo aún no lo sabía, mi mente no había podido descifrarlo, pero
mi alma sí, y se dió la maña, para escaparse  en un momento de desconcierto, y se
reflejó en mis ojos inquisidores...
¿Porqué me miras así? Dijiste, y me miraste sorprendida de vuelta, con tu claridad y
belleza maravillosa.
No supe que contestarte, y bajé la vista avergonzada de lo que sentía crecer dentro mío.
Tenía en ese momento, me dí cuenta luego, tanta pena por tí...entendí en ese momento
que nunca ibas a poder imaginar, ni comprender... ni aceptar, este amor tan grande que siento por tí.
El amor final e irrefutable, que me estalló en el pecho, y que en la embriaguez de ese sentimiento naciente,  me dejó muda, incapaz de expresar el torrente que sentía, que brotaba inacabable por mi cuerpo, que no pude verbalizar,  pero que sin embargo logró escaparse un instante cuando te miraba.
¿Porqué me miras así?, dijiste... y te dí miedo, y lo entiendo, a mí también me da miedo esto que
siento, que me vino a golpear como un viento abrumador, y no me deja en paz...mi primer y último
pensamiento del día, se convirtieron en sueños que me desbordan y que de alguna manera ahora parecen imposibles.
Quisiera mirarte así siempre...y que tú también respondieras a esa mirada...y que nos encontrásemos,
pero sé que ahora mismo es imposible, o tal vez no imposible, pero sí muy difícil.
Todo lo que vale la pena cuesta, lo he aprendido a golpes, sin embargo, viniste a transformar mi vida...y a hacerme creer que tal vez no soy ese ser tan extraño que creía, ya que lo que buscaba no se permitía llegar, ahora, has llegado y te esperaré hasta que estés lista para aceptarlo...todo el tiempo que sea necesario.
Amor, sólo te pido que respondas a mi ternura, contenida y guardada hace siglos para tí... hace siglos por tí.

lunes, enero 01, 2018

III (1961-1963) Diarios de Alejandra Pizarnik

1961:

Esta espera inenarrable, esta tensión de todo ser, este viejo hábito de esperar a quien sé que no va a venir. De esto moriré, de espera oxidada, de polvo aguardador. Y cuando lleve un gran tiempo muerta, sé que mis huesos aún estarán erguidos, esperando: mis huesos serán a la manera de perros fieles, sumamente tristes cima del abandono.

La espera del amor, el amor a la espera. Cuando venga con sus ojos de niebla. la noche me transforma en la esperadora del amorl

1962:

Para sufrir me basta conmigo, dices. Y no es un simple decir sino un llorar a solas detrás de la puerta cerrada.

No llores con tus ojos grises porque tus ojos no se parecen a las estrellas.

No entiendo el porqué de tanta ausencia.

Yo no digo que vengas, que estés ya aquí, que has venido. Pero me niego a negar la espera de tu venida. Déjame esperarte. He nacido para esto. Déjame delirarme sin ti, asistir a la deformación de mis huesos que sólo aman una sombra.
Que has venido. Que tu presencia estremece el cálido color de las hojas muertas. Milagros de la que espera y ve y siente. Y yo te seguiré bajo cualquier forma, como polvo o humo o viento. Entraría por tu respiración, por tu sonrisa, por tus tristes deseos de evadirte hacia donde no haya un lenguaje sino solamente ojos devorándose, ojos amándose en el peligro de una desnudez absoluta.

Buscando en cada rostro la presencia.

Dulce amor mío, frenético olvidado, dónde estás. Amor mío, mi delirio, mi altar. Muero por ti. Te amo. te busco, te amo, te llamo. No te llamo, no te pido. Me doy, te soy.

Todo comentado sin angustia, sin frases definitivas, sin literatura, como lo hace alguien que pertenece a este mundo y participa plenamente de él. Y yo siempre tan lejana, tan al borde del abismo, sintiendo con todas mis fuerzas que no puedo vivir, que estoy tensa y deshecha, un despojo humano.
Vida frágil, absurda, cómica, triste. hagas lo que hagas, seguirás siendo alguien muy ridícula, muy melancólica, pintoresca y graciosa.

Su rostro tan bello parecía soñado. En la mitad de una descripción de Alejandría se desnudó. Dije que no quería hacer el amor. Sonrió, dijo que podíamos dormir en perfecta unión fraternal. Así fue. Creo que me sentía dichosa. Mais tu es un enfant, decía. Su rostro tan bello. Mis deseos confusos, difusos. Noche de amor demasiado sutil, y no obstante, nunca me sentí menos separada del universo.

Pero intentar hacer el amor contigo dentro de un poema, pero arrancarme palabras tibias en donde estarme yo y mi deseo de ti, pero buscarte entre frases peligrosas, de manera de encontrarte con tus brazos que me esperan y furiosa, obstinada, como alguien que encuentra un sostén en el preciso instante de su caída, precipitarme a ojos abiertos, a tu sonrisa que debieran celebrar más que sustento hecho de tu mirada, mi alimento incierto, mi única invocación. En un principio fue el amor violento.

1963:

Cubrió su rostro lo que más amo: un silencio que escondía palabras fatales, palabras presentidas, no formuladas, pero que están presentes como sombras amigas. Rostro suyo doliéndome con hermosura. Yo estaba enferma y me encendía hasta el delirio la posibilidad de morir haciendo el amor.

O quizá, es sólo porque hoy estuve con alguien cuya existencia me forzó a recordar que sin amor no puedo vivir.


domingo, diciembre 24, 2017

II (1957-1960) Diarios de Alejandra Pizarnik

1957:
Las imágenes solas no emocionan, deben ir referidas a nuestra herida: la vida, la muerte, el amor, el deseo, la angustia.

Ella no eligió aún la vida. Ella se lanza hacia la puerta de la vida y hacia la puerta de la muerta, sin querer golpear en ninguna de las dos porque todavía no está segura de su deseo de golpear alguna de ellas. Ni siquiera sabe si quiere que alguna de las dos se abra. Pero dicen que no puede estar siempre afuera, esperando...Una se morirá de sueño, de sed y de frío. Sabido es que una persona puede ayudarla a levantar el puño para golpear. A esa persona la hubiera bastado mirarla un segundo con ternura, o estrecharle la mano con más fuerza, o decirla Alejandra con un poco de calor en la voz. Pero esa persona no quiso o tal vez no se dió cuenta del inmenso poder de esos pequeños actos suyos. O tal vez sí se dió cuenta y justamente por eso los reprimió.
Señor, alguien me ha dicho que basta con un leve ademán de mi parte para que se salve.

Los otros, siempre nos aceptan mutilados, jamás con la totalidad de nuestros vicios y virtudes.

La noche insiste en ser un silencio. Yo golpeo a las puertas de la noche.

1958:

Un encuentro sexual no compromete a nada. Sólo dos seres sedientos que se unen en el desierto para ir en busca de la calma.

Pero soy una carencia.

Ahora comprendo absolutamente que jamás mi amor se verá correspondido, que hasta hoy me sustentaba alguna esperanza absurda e infantil, sin fundamento alguno en la realidad.
De cualquier modo, comprendo que es necesario estrangular todo atisbo de esperanza y aceptar la idea de que jamás seré amada.

Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome. He pensado que puedo morir en cualquier instante y nadie amenazará a la muerte, nadie velará por mi nombre. He pensado en la soledad absoluta, en mi destierro de toda conciencia que no sea la mía. he pensado que estoy sola y que me sustento sólo en mí para sobrellevar mi vida y mi muerte. Pensar que ningún ser me necesita, que ninguno me requiere para completar su vida.

Me siento desarraigada del mundo como jamás lo estuve.

1960:

Ayer me dí cuenta claramente que floto como un fantasma. No participo de nada. Huyo de la ley de la vida, de sus leyes, del destino personal.
Y aún ahora me parece absurda la vida de casi todas las mujeres de mi edad: amar o esperar el amor, cristalizado en un hogar, hijos, etc. Es más, todo me parece absurdo: tener un empleo, estudiar, ir a reuniones, etc. Siempre he sentido que yo estaba designada o señalada para una vida excepcional.

La enfermedad es su manera de ser.

Todo es bueno para destruirme.

A veces me pregunto si mi enorme sufrimiento no es una defensa contra el hastío. En verdad, sólo vivo cuando sufro, es mi manera de vivir.

Mi vida es demasiado grande para mí.


sábado, diciembre 16, 2017

I (1955-1956) Diarios de Alejandra Pizarnik...cosas que me llamaron la atención o me movieron de alguna forma.

1955

Miro el cielo y me siento trascender. Me siento llamada, supremamente llamada. ¡He de crear! Es lo único importante en el mundo. Agregar algo. Dejar algo. ¡He de crear! Es lo único importante. Es lo único que queda. ¡Crear y nada más! ¡He de tapar el fracaso de mi vida con la belleza de mi obra! ¡Crear!

¿Por qué no acepto esta realidad? ¿Por qué sufro y me martirizo con los espectros de mi fantasía? ¿Por qué insisto en el llamado? ¡Ah! Sé que la vida es muy breve. Sé que no soy eterna. Pero, en realidad, no veo la muerte. La veo lejana. Sé que hay tiempo. Sé que tengo tiempo. Sé que amo mi alma. Me amo a mí. Amo mi cuerpo y lo besaría todo porque es mío. Amo mi rostro tan desconocido y extraño. Amo mis ojos sorprendentes.

Es muy tarde. Estoy excitada. Deseo un cuerpo junto al mío. ¡Cualquiera! Cualquier sexo, cualquier edad. ¡Eso es lo de menos! Basta un cuerpo a quien tocar y que me toque.
Mi sexo gime. Lo mando al diablo. Insiste. Insiste. Todo cae ante él. Dan deseos de tocarlo, de mirarlo, de ver de dónde sale ese latir tan independiente de mi querer.

1956

VERANO

tanto miedo Alejandra
tanto miedo
la nada te espera
la nada
¿por qué temer?
¿por qué?

Mar del Plata, 2 de febrero

3
El mar quería sacarme el traje de baño para tocar mis pechos; yo no lo dejé pues aún no existe "confianza" entre nosotros.

Futuro

me dicen
tienes la vida por delante
pero yo miro
y no veo nada

Incapacidad de ser...

¿Amada? Huyo y bajo la vista frente a los otros, me escondo, la enorme desconexión que surge entre lo que siento, y lo que los otros piensan que soy,  lo que creen y proyectan acerca de mí, me sorprende.
Mi fracaso diario, el levantarme con ánimo de hacer algo con mi vida cada día, se hace cada vez más difícil, hay un sentido profundo en lo que me mueve, sin embargo el sentido final, el que me hará acercarme  a los otros, ese se hace esquivo, y me evita y me aleja del pleno sentido de la vida.
La felicidad he descubierto, se acerca a dos cosas, a la profunda libertad de la soledad, de la realización personal, y sin embargo encierra una trampa, porque la felicidad también es esa unión con los otros, es la comunidad y los lazos, y muchas veces esas dos cosas son absolutamente incompatibles, heme hoy aquí, ajena y atrapada en la trampa. Lejos de todo y de todos, fria como una piedra. Priorizando sólo un lado de la balanza. Ante los demás, sonriendo,  demostrando un exitismo y optimismo enormes, y todas las noches muriendo por dentro, dejando las luces de mi cuarto encendidas, batallando contra deseos insatisfechos y  la ansiedad de contacto.
Si comento esto con alguien, me dicen siempre que no es así, que hay un montón de gente que me quiere, que se preocupa por mí, pero lo siento, lo siento profundo. Es debido a ese silencio de mi vida cuando llego a mi casa por la noche, y caen las caretas y todo se derrumba,  que me indica que en verdad, son palabras vacías, una gran farsa. Muestras de afecto superficiales, sonrisas, abrazos, insustanciales, al menos me buscan, quiere decir que mi compañía aún es agradable, he aprendido a esconder y disimular bien mis sentimientos, bastante duramente he aprendido que no se puede descuidar la coraza frente a los otros, porque te arrancan a dentelladas el corazón a la primera de cambio.
Y yo también tengo hambre, pero no es esa hambre,  basta, natural, cotidiana, es un hambre de miles de años de necesitar, es hambre de contacto, de ser alimentada, de ser mimada, cuidada, ese calorcito imposible que me fue negado desde mi nacimiento.
¿Porqué me cuesta tanto conectar? A través de mis lecturas he descubierto que hay muchos que se sienten miserables como yo.  Sienten que no son merecedores de que nadie se tome un momento de ternura en ellos. Por primera vez en mi vida me doy cuenta, de que me hago vieja, por primera vez en mi vida tomo conciencia de la horrible dificultad de comunicación que me ha acompañado toda la vida, y que me augura un futuro de soledad fundamental. ¿Será parte de ese proceso de haber sido rechazados de manera tan temprana por quien nos tenía que cuidar? He encontrado algunas similitudes en las vidas de varios que se han sentido como yo. Ese rechazo de la madre, es obvio que repercute toda tu vida.
Mis  dos perras son el único quiebre de la soledad enorme que me traspasa, me revienta contra el suelo, y me quita la energía, el brillo... las ganas, me avienta en la negrura informe, en esta revoltura del estómago y del alma, en este desazón, en este circular como fantasma , soy en cierto modo muy patética, toda la vida haciendo cosas, (inconscientemente, obvio)  muy "importantes" para hacerte notar, para  que los otros te quieran, y nunca basta, porque estás sola, porque cuando quieres llorar o gritar de angustia, o deseas acariciar y entregarte...no hay nadie, sólo una pared blanca, silencio, y soledad.

jueves, marzo 16, 2017

Los otros...

Necesariamente debo seguir siendo fuerte para poder realizar lo que tengo que hacer.
Sin embargo es tan difícil conectar a veces, me siento dentro de un muro de piedra, que me separa de los demás.
A veces logro conectar, y es un momento feliz.
A veces logro conectarme...
Ayer fue un momento mágico...Me encontré en la vida real con mi consciencia hecha persona.
Fui intenso y muy impresionante, sentí que el Universo me habla a través de los otros.
Y eso potencia a que a veces este muro de piedra, se haga aún más desolador.

sábado, diciembre 24, 2016

Hoy

Hoy es un día de felicidad y cambio.
Sin embargo nunca todo puede ser perfecto.
Y me pierdo en la nostalgia de un beso, un encuentro, y lo que pudo ser.
Cuánto te he anhelado, cuánto quiero descubrirte, y que me descubras.
Siento que estoy lista...Y sin embargo tardas tanto...Y esos días una gran tristeza me embarga. Siento que eres imposible...Y me molesto conmigo porque te he soñado.
No me puedo dar por vencida tan rápido.
Quiero encontrarte y perderme en tí...Tengo tanta ternura...Tanta pasión acumulada...Para darte...

martes, noviembre 01, 2016

Un beso...

Capítulo 7



    Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

     Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Rayuela, Julio Cortázar.

lunes, octubre 31, 2016

¿Donde estás?

"...yo te buscaba y llegaste, y has refrescado mi alma que ardía de ausencia."
"...me ha agitado el Amor los sentidos, como el monte se arroja a los pinos el viento."
"...y echo yo de menos y ansiosa busco..." SAFO














¿Dónde has estado todo este tiempo?
Desde niña te imaginaba, sin embargo todo era confuso,
Imaginaba que tú también estabas pensando en mí...
Imaginaba que compartíamos el mismo
cielo, ciudad, país, universo, y que estábamos conectados
tal vez en ese mismo instante a través del pensamiento.
tú también buscabas algo.
Con el tiempo mi búsqueda se fue
haciendo más concreta, ya no sólo imaginaba
te buscaba en sucesivos cuerpos, en encuentros desesperanzados,
y también en el placer.
Una vez pensé que te había encontrado...
pero era sólo un espejismo.
Era mi propia soledad riéndose de mí,
desde el otro lado del espejo.
Te busqué en el amor de los espejos,
muchos espejos, que al destruirse fueron enterrando
una que otra astilla en mi corazón, dejándolo bastante lastimado.
Con el paso del tiempo me he vuelto solitaria,  hosca, y dura, desconfío.
Sin embargo sigo imaginándote,
a veces pienso que no existes, y eso me genera
una cierta pena y algo de desesperanza.
¿Será que vives en otra ciudad, en otro país o tal vez en
otro Universo?
Te recrimino: ¿Porqué tardas tanto?
Pero no tanto, no tanto en verdad, será que me da miedo que este
amor que te está destinado, se consuma, se convierta en
una gran bola de hielo en mi pecho, que me paralice, y me
haga amarga, como todos los seres que no tienen amor.
Será que me da miedo dormirme para siempre antes de encontrarte, y
poder verme en tus ojos tiernos, antes de descansar mi cuerpo
cansado en tus brazos protectores, mientras me susurras bajito
que todo va a estar bien, de aquí al resto de la eternidad.
Sigo buscándote y buscándonos...aún creo que estás ahí
en algún lugar.

lunes, agosto 22, 2016

Se acaba el invierno...

Y sin embargo el hielo crece en mi interior.
Afuera el sol y las flores me indican que estos meses de frío se terminan.
Y sin embargo este hielo me atenaza, sin ánimo, sin calor, e incluso a veces sin esperanza.
Porqué tanta pena?, Porqué ese sentir intensamente de hace un tiempo, se ha transformado en este darse contra el suelo como desde un noveno piso.
Y aunque pienso que poseo la respuesta, es igual, porque evidentemente es algo que no depende de mí. Depende de un otro y en estos tiempos de exceso de comunicación, aún no puedo encontrarle.
Lo más probable conociendo mi realidad, es que nunca le encuentre.
La fragilidad y desolación extrema en que me deja está afirmación, no hacen más que hacerme pensar en que mi ser interior ya lo sabía desde hace siglos, y en esta particular encarnación, es muy probable que muera en la absoluta soledad.
Nunca en todos estos años, me había pasado darme cuenta que debo consumir toda mi pasión...mi calor y mis sueños de un hogar fuera de mí misma, en un oscuro pozo de desesperanza.

domingo, julio 24, 2016

No sabes lo que desencadenas en mí...

Las personas que me visitan no imaginan lo que desencadenan en mí. C. no sabe que sueño con acariciarla sin que me vea mientras le echa dulce de camote al pan parece que juega con cálices y piedras sagradas, el modo como levanta la mano para llenar el cuchillo de mantequilla es un gesto donde los mares hacen equilibrio donde las mujeres que tienen frío se solazan. Tiene oleajes y consecuencias como una línea en el radar. Cuando se levanta la falda para mostrarme el calzón plateado veo grupos ondulantes de caderas que repiten la redondez y la perfección hasta alcanzar una estridencia grande. Anhelo que no se mueva demasiado par a alcanzar a vivir en ella a respirar y dormir en esas planicies. Está tan oscuro el muslo tan brillante el pelo que parece habla en otro idioma. Lo que digo es tan torpe pero cómo voy a decir: "Eres tan hermosa" "Me alegro tanto de que hayas llegado." Cuando subo el libro del Renacimiento donde vemos primitivos italianos quisiera decirte: "En esta ciudad te encuentro" "Tú eres esas colinas" "Tú las pintaste." Tus dedos son iguales a la curva de las aletas de la sirena representada en la alegoría. Pero no es exactamente esto. Tú eres de un país con ciudades de Lorenzetti. Tú y yo alguna vez volveremos a esa ciudad. No sufras porque en este cuadro dos mujeres se acarician yo alguna vez te acariciaré. No te preocupes de que estés envejeciendo, tú vas a otra clase de tiempo y yo también. Aliméntate del relato que me haces de la copa de vino cruzando el umbral. Aliméntate y enjóyate, no dejes de soñar con el cuadro. del maestro de Fontainebleu donde una mujer le toma a otra un pezón: durante épocas enteras nadie soltará tu pezón. Quiero sufrir enterrarme en ti, ahorcarte y hacer un hoyo profundo, donde te empiece a tapar la tierra lentamente y ver tus colores pudrirse bajo el café. ¿No te gusta tanto la combinación de violeta y café? No quería hablarte de la muerte pero ya que la temes tanto ¿cómo no voy a hablar? Es escaso el tiempo que tenemos para vernos y conversar. Me gustaría ser hombre para seducirte y obligarte a que abandones tu casa y te olvides de todo, pero esta idea no me gusta. Separados y solitarios los hombres siempre están fuera y nada necesitan con más urgencia que estar dentro, probar alguna tibieza, altas y bajasmar. Estoy cansada de ti de tus resistencias y conciencias. Nunca te dejas llevar, me gusta más que no lo hagas, cuando lo haces parece que el corazón te va a estallar te va a florecer te va a doler. Es mentira que me haya cansado. Es de mí que me canso. Deseo verte nada más que te enamores de otros y nunca te apercibas de mí. Cuando te vistes con camisa de franela y calcetines de lana por una semana y te afeas y avejentas para morir un poco quiero estar cuando resucites y sea una gloria de ojos húmedos y oscuros. Quiero ser un indio que está escondido en las montañas y nunca viene a las laderas porque todo le duele. Iluminarme con mis propias luces. Naciste del cruce de tu madre con la muerte, ni siquiera en la infancia habrás sido rosada. Los que hacen el amor contigo creen que nunca regresarán que se van a hundir que les vas a tejer una tela húmeda en la espalda y como es probable que tengas conexiones con la boca de los volcanes por ahí tirarás a tus amantes y si ellos se liberan es porque te compadeces. Te tengo miedo porque no puedes mirarme como yo te miro no puedes amarme como yo te amo no puedes ni siquiera desear acariciarme y vivir algún tiempo conmigo haciéndome peinados góticos o pidiéndome que revuelva el té con la punta de mi pezón. Tu lado humano no está a la altura de tu lado bestial. Algunos te imaginan dueña de regiones orgullosas y llenas de daño, pero los que te han visto con fiebre o en épocas de menstruación te aman muy en contra de tu voluntad, si es que tienes voluntad. Solamente una intensidad le da poderes a tu vida y la muerte se ve acabada por fuentes peludas y calientes miradas Qué daría la muerte porque no tuvieras esos ojos redondos ni esos senos ni esos muslos ni esos tobillos para dominarte envolverte y guardarte de una vez por todas. Hermoso poema de este tiempo, tan adecuado a mi presente... "Amada Amiga" de Cecilia Vicuña

sábado, junio 04, 2016

Angel-A de Luc Besson

https://youtu.be/pBDrLCtSR6g Una de las escenas más conmovedora que he visto en el último tiempo, y tan cierta.

viernes, junio 03, 2016

Tentadora irrealidad

Usted está aquí y ahora, extraño pensamiento esta semana, cuando en verdad me muero de irrealidad. La virtualidad, esos mundos desconocidos que se sumergen o aparecen de repente mientras navegamos en la red, se confunden y obnubilan nuestra realidad concreta. Grandes edificios mentales formados por nuestros sueños y aspiraciones, que sin embargo se derrumban a la primera de cambio para no volver a pararse jamás. He descubierto últimamente que la felicidad está asociada a vivir ese aquí y ese ahora...de manera continua. Quisiera traspasar ese velo de realidad inconclusa e incierta que me otorga lo virtual...y concretar cierta presencia en este presente esquivo. Sin embargo, callo y otorgo, y sigo el juego dentro de las reglas marcadas...no sé donde me conducirá, sigo creyendo, a pesar de todo.

sábado, enero 12, 2013

Verano en Santiago

La sombra que entregan los edificios es seca… la sombra que entregan los árboles es húmeda y refrescante pienso, mientras camino bajo un sol abrasador y 35 grados de calor en un Santiago que se derrite lentamente. Extraño los árboles de esa ciudad lejana, me hacen falta en este lugar, que es sólo concreto, ruido de sirenas y gente enloquecida que parece hablar sola. No puedo dejar de sentir compasión mientras observo a esa jadeante perrita vagabunda que se aproxima a mis piernas para que la acompañe a cruzar esa avenida repleta de autos y gente alterada por el calor. Me veo hace un año, en esta ciudad que ya ha completado su tarea destructora, y se dibuja una pequeña mueca en mi rostro, al pensar en lo ilusa que fui al regresar. Dicen que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, y está es la peor manera de darse cuenta, que a veces, sólo a veces, la mayoría tiene razón.

lunes, octubre 22, 2012

Absorta en la oscuridad.

La Oscuridad me llama, soy su presa. Como presintiendo el final, me he ido comprimiendo poco a poco, para que no me alcance, y sin embargo está aquí como siempre, como toda la vida. Los pequeños momentos de relajo y alegría del pasado, no pesan nada en la balanza del final. Este final esperado y doloroso en que me voy apagando, descomponiendo, disolviendo en levedad y como a cámara lenta, como una absurda película muda. Busco la luz que se supone que me debería encontrar, como he oído tantas veces, y respiro en tranquilidad el silencio que me va envolviendo, mientras me pierdo cada vez más en este sopor, me quedo absorta en la oscuridad, y al fin esta gran pena se aleja de una vez y me quedo en paz, silente y perdida para todo y para todos.

lunes, septiembre 10, 2012

Vida (día) de perros.

Ayer conversaba con mi hijo, y me preguntó: ¿Si escribieras una autobiografía, cómo le pondrías?, la verdad es que no supe que responder, pero él me dijo, yo le pondría a la Mía; "Una vida de perros", no sé si lo decía por nuestro mutuo amor a los animales, o porque nuestra vida actual es tan vulnerable como la de los callejeros. En fin, me dejó pensando, sobretodo hoy en que he tenido uno de esos días de perro, en los que todo lo que tiene que salir mal, sale mal, estoy cansada, ansío un poco de estabilidad. Se supone que llegaba a mediados del 2012, pero ya ven, aquí seguimos des-contando los días que quedan hasta el fin del mundo conocido...y parecen no acabar nunca.

lunes, agosto 13, 2012

Regreso...

Como las mareas que vienen y van en el tiempo he decidido volver, a entregar una nueva capa de mí, parezco despertar de un gran sueño y este me ha dejado como cuando te despiertas luego de una noche de juerga...con un entumecimiento general de los huesos y un embotamiento de los sentidos primordiales del ser. Desgarro la capa, desgarro el velo y me encuentro con la piel más dura soy como un árbol con dura corteza, y sin embargo mi interior es un aliento pulsante, un músculo latiente y vivo. Este momento de Regreso al Sur nuevamente me encuentra viva y despierta, al final del camino.

sábado, noviembre 26, 2011

Darte Luz

Preciosa canción descubierta hoy....en versión de Francesca Ancarola



Darte Luz - (Elizabeth Morris)

Sombra no me dejes sola
no te vayas con el viento
puedo ser también tu sombra
dibujar tus movimientos

Ya no sé como explicarte
que tu lluvia me hace falta
que me ate al dulce veneno
de tu amor que se me arranca.

Dices que tienes miedo
que no te atreves a amar de nuevo
yo sólo quiero darte luz
cobijar tus sueños.

Abre esa ventanita del corazón
que haz olvidado
antes de que amanezca
quiero saber si estas a mi lado.

Lluvia mójame despacio
cada vez que estés desnuda
yo también puedo mojarte
repartir mi danza muda.

Dices que tienes miedo
y de repente desapareces
yo me quedo en silencio
como tantas veces.

Abre esa ventanita del corazón
que estoy llorando
yo sólo quiero darte luz..."

sábado, septiembre 10, 2011

La muerte...


Ayer, cuando se supo que parte de los restos encontrados pertenecían al animador chileno Felipe Camiroaga, me sorprendí pero a la vez me horroricé por la gente que a pesar de que todas las evidencias apuntaban a que la tragedia había sido inmediata y fulminante, aún no podían creer que el animador estaba realmente muerto y que aún esperaban el milagro de encontrarlo con vida.
Esto me hizo preguntarme ¿porqué no podemos aceptar la muerte?. Desde que nacemos estamos seguros de una cosa, y es que ese aliento de vida que nos mueve se extinguirá tarde o temprano.
Mi padre falleció hace casi dos meses, y sin embargo su enfermedad nos permitió prepararnos a todos para lo inminente de su desaparición.
La muerte de mi padre me dejó tranquila con la sensación de una vida plena, un final, un ciclo que se cumple.
Y me dí cuenta de que si me llegara mañana el momento de despedirme estaría preparada.
La muerte es sólo parte de la vida, tal como una semilla tiene que caer a la tierra y pudrirse para poder germinar en nueva vida, así nosotros deberíamos darnos cuenta de que estamos sólo de paso y deberíamos actuar en consecuencia, en relación a las personas, animales y al mundo que nos rodea.
La muerte no es necesariamente algo negativo, la búsqueda de la eterna juventud y de alargar la expectativa de vida a límites inmortales, me parece una estupidez, (no así la búsqueda de formas de mitigar el dolor y la enfermedad), en la búsqueda de mayor tiempo de paso en la vida, nos olvidamos que por ley natural absolutamente todo lo que nos rodea se rige por ciclos, que todo tiene que llegar de acuerdo a los ciclos que le corresponden, y que todos tenemos fecha de caducidad.
Lo más importante es aprender a vivir todos los días como si fueran el último, y aprovechar el regalo de la vida que se nos ha dado para trascender.

miércoles, mayo 18, 2011

La sonrisa de Karenin.....




"En el mismo comienzo del Génesis está escrito que Dios creó al hombre para confiarle el dominio sobre los pájaros, los peces y los animales. Claro que el Génesis fue escrito por un hombre y no por un caballo. No hay seguridad alguna de que Dios haya confiado efectivamente al hombre el dominio de otros seres. Más bien parece que el hombre inventó a Dios para convertir en sagrado el dominio sobre la vaca y el caballo, que había usurpado. Sí, el derecho a matar un ciervo o una vaca es lo único en lo que la humanidad coincide fraternalmente, incluso en medio de las guerras más sangrientas.

Ese derecho nos parece evidente porque somos nosotros los que nos encontramos en la cima de esa
jerarquía. Pero bastaría con que entrara en el juego un tercero, por ejemplo un visitante de otro planeta al que Dios le hubiese dicho: «Dominarás a los seres de todas las demás estrellas», y toda la evidencia del Génesis se volvería de pronto problemática. Es posible que el hombre uncido a un carro por un marciano, eventualmente asado a la parrilla por un ser de la Vía Láctea, recuerde entonces la chuleta de ternera que estaba acostumbrado a trocear en su plato y le pida disculpas (¡tarde!) a la vaca.

Por el camino encuentran a una vecina que, con botas de goma, va hacia el establo. La vecina se
detiene:
-¿Qué le pasa a su perro? ¡Parece que cojea!
Teresa dice:

-Tiene cáncer. No hay salvación -y siente una opresión en la garganta que le impide hablar.
La vecina ve las lágrimas de Teresa y casi se enfada:
-¡Por Dios, no va a ponerse a llorar por un perro!

No lo dice con mala intención, es una buena mujer y más bien pretende consolar a Teresa con sus
palabras. Teresa lo sabe, lleva además suficiente tiempo en la aldea para comprender que, si los
campesinos amasen a cada conejo como ella ama a Karenin, no podrían matar a ninguno y morirían pronto de hambre con animales y todo. Pero, aun así, las palabras de la vecina le suenan a enemistad.

-Ya sé -responde sin protestar, pero se aleja rápidamente de ella y sigue su camino.
Se siente aislada en su amor por el perro. Piensa con una sonrisa triste que tiene que mantenerlo en secreto, más que si se tratase de una infidelidad. La gente ve con malos ojos el amor por los perros. Si la vecina se enterase de que le es infiel a Tomás, le daría una palmadita en la espalda en señal de secreta complicidad.

Así que sigue su camino con las terneras, que van f ro tándose mutuamente las ancas, y piensa que son unos animalitos muy agradables. Tranquilas, ingenuas, algunas veces puerilmente alegres: parecen señoras gordas de cincuenta años que fingen tener catorce. No hay nada más conmovedor que las vacas cuando juegan. Teresa las mira con simpatía y piensa (es una idea recurrente desde hace ya dos años) que la humanidad vive a costa de las vacas, del mismo modo en que la tenia vive a costa del hombre: se ha enganchado a su teta como una sanguijuela. El hombre es un parásito de la vaca, así definiría probablemente un no-hombre al hombre en su zoología.

Podemos considerar esta definición como una simple broma y reírnos amablemente de ella. Pero cuando Teresa se ocupa seriamente de ella, se encuentra en una situación comprometida: sus ideas son peligrosas y la alejan de la humanidad. Ya en el Génesis, Dios le confió al hombre el dominio sobre animales, pero esto podemos entenderlo en el sentido de que sólo le cedió ese dominio. El hombre no era el propietario, sino un administrador del planeta que, algún día, debería rendir cuentas de esa administración. Descartes dio un paso decisivo: hizo del hombre el «señor y propietario de la naturaleza». Pero existe sin duda cierta profunda coincidencia en que haya sido precisamente él quien negó definitivamente que los animales tuvieran alma: el hombre es el propietario y el señor mientras que el animal, dice Descartes, es sólo un autómata, una máquina viviente, «machina animata». Si el animal se queja, no se trata de un quejido, es
el chirrido de un mecanismo que funciona mal. Cuando chirría la rueda de un carro, no significa que el eje sufra, sino que no está engrasado. Del mismo modo hemos de entender el llanto de un animal y no entristecernos cuando en un laboratorio experimentan con un perro y lo trocean vivo.

Teresa acaricia constantemente la cabeza de Karenin, que descansa tranquilamente sobre sus rodillas.
Para sus adentros dice aproximadamente esto: No tiene ningún mérito portarse bien con otra persona.
Teresa tiene que ser amable con los demás aldeanos porque de otro modo no podría vivir en la aldea. Y hasta con Tomás tiene que comportarse amorosamente, porque a Tomás lo necesita. Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros.
La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse c on absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se
produjo la debacle fundamental del hombre, tan fundamental que de ella se derivan todas las demás.

Una de las terneras se acercó a Teresa, se detuvo y la miró largamente con sus grandes ojos castaños.
Teresa la conocía. Le llamaba Marqueta. Le hubiera gustado ponerle nombre a todas sus terneras, pero no podía. Eran demasiadas. Antes, y seguro que hasta hace cuarenta años, todas las vacas de este pueblo tenían nombre. (Y dado que el nombre es el signo del alma, puedo afirmar que la tenían, a pesar de Descartes.) Pero luego se hÍ20 cargo del pueblo una gran fábrica cooperativa y las vacas pasaron a llevar su vida en dos metros cuadrados, en el establo. Desde entonces no tienen nombres y se han vuelto «machinae animatae». El mundo le ha dado la razón a Descartes.

Sigo teniendo ante mis ojos a Teresa, sentada en un tocón, acariciando la cabe2a de Karenin y pensando en la debacle de la humanidad. En ese momento recuerdo otra imagen: Nietzsche sale de su hotel en Turín.
Ve frente a él un caballo y al cochero que lo castiga con el látigo. Nietzsche va hacia el caballo y, ante los ojos del cochero, se abraza a su cuello y llora.

Esto sucedió en 1889, cuando Nietzsche se había alejado ya de la gente. Dicho de otro modo: fue precisa-mente entonces cuando apareció su enfermedad mental. Pero precisamente por eso me parece que su gesto tiene un sentido más amplio. Nietzsche fue a pedirle disculpas al caballo por Descartes. Su locura (es decir, su ruptura con la humanidad) empieza en el momento en que llora por el caballo.

Y ése es el Nietzsche al que yo quiero, igual que quiero a Teres a, s obre cuyas rodillas descans a la cabeza de un perro mortalmente enfermo. Los veo a los dos juntos: ambos se apartan de la carretera por la que la humanidad, «ama y propietaria de la naturaleza», marcha hacia adelante.

¿Por qué es tan importante para Teresa la palabra idilio?
Nosotros, que hemos sido educados en la mitología del Antiguo Testamento, podríamos decir que
un idilio es la imagen que nos ha quedado como recuerdo del Paraíso : la vida en el P ara íso no
semejaba una carrera en línea recta que nos conduce a lo desconocido, no era una aventura. Se movía en círculo entre cosas conocidas. Su uniformidad no era un aburrimiento, sino un motivo de felicidad.

Mientras el hombre vivió en el campo, en la naturaleza, rodeado de animales domésticos, en el regazo de las épocas del año y de su repetición, quedaba aún dentro de él al menos un reflejo de ese idilio paradisíaco.
Por eso Teresa, cuando se encontró en el balneario con el presidente de la cooperativa, vio de pronto ante sus ojos la imagen de la aldea (de una aldea en la que nunca había vivido, que no conocía) y quedó maravillada. Era como si mirara hacia atrás, en dirección al Paraíso.

Adán, en el Paraíso, cuando se inclinaba sobre una fuente, aún no sabía que aquello que veía era él mismo. No habría comprendido a Teresa cuando, de niña, se ponía ante el espejo y trataba de ver su alma a través de su cuerpo. Adán era como Karenin. Teresa se divertía con frecuencia poniéndolo frente al espejo. No reconocía su imagen y se comportaba con increíble desinterés y distracción.

La comparación entre Karenin y Adán me lleva a pensar que en el Paraíso el hombre aún no era hombre.
Más exactamente: el hombre aún no había sido lanzado a la órbita del hombre. Nosotros hace ya mucho que hemos sido lanzados y volamos por el vacío del tiempo que transcurre en línea recta. Pero aún sigue existiendo dentro de nosotros una estrecha cuerdecilla que nos ata al lejano y nebuloso Paraíso en el que Adán se inclina sobre la fuente y, siendo totalmente distinto de Narciso, no intuye que esa pálida mancha amarilla que ha aparecido allí es en realidad él mismo. La nostalgia del Paraíso es el deseo del hombre de no ser hombre.

La respuesta me parece sencilla: el perro nunca ha sido expulsado del
Paraíso. Karenin no sabe nada de la dualidad entre el cuerpo y el alma y no sabe qué es el asco. Por eso Teresa se siente tan a gusto y serena con él. (Y por eso es tan peligroso transformar el animal en «machina animata» y la vaca en un autómata que produce leche: el hombre corta así el hilo que lo ataba al Paraíso y en
su vuelo por el vacío del tiempo ya nada podrá detenerlo ni consolarlo.)

De la confusa mezcla de estas ocurrencias, crece ante Teresa una idea blasfema de la que no puede
librarse: el amor que la une a Karenin es mejor que el que existe entre ella y Tomás. Mejor, no mayor. Teresa no quiere culpar a Tomás ni culparse a sí misma, no pretende afirmar que pudieran quererse más. Pero le da la impresión de que la pareja humana está hecha de tal manera que su amor es a priori de peor clase de la que puede ser (al menos en su caso, que es el mejor) el amor entre una persona y un perro, esa extravagancia en la historia del hombre, probablemente no planeada por el Creador.

Es un amor desinteresado: Teresa no quiere nada de Karenin. Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha
planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas: ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque de seamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia.

Y algo más: Teresa aceptó a Karenin tal como era, no pretendía transformarlo a su imagen y semejanza, estaba de antemano de acuerdo con su mundo canino, no pretendía quitárselo, no tenía celos de sus aventuras secretas. No lo educó porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y la mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común.

Y luego: El amor hacia el perro es voluntario, nadie la fuerza a él. (Teresa piensa nuevamente en su madre y todo le da lástima: ¡Si la madre fuera una de las desconocidas de la aldea, es posible que su alegre brusquedad le resultara simpática! ¡Ay, si la madre fuera una persona extraña! Teresa se avergonzó desde su infancia de que la madre hubiera ocupado los rasgos de su cara y confiscado su yo. ¡ Pero lo peor era que el antiguo imperativo «¡ama a tu padre y a tu madre!» la obligaba a estar de acuerdo con aquella ocupación y a llamar a aquella agresión amor! La madre no tenía la culpa de que Teresa hubiera roto con ella. No rompió con ella porque la madre fuera como era, sino porque era la madre.)

Y lo principal: Ninguna persona puede otorgarle a otra el don del idilio. Eso sólo lo sabe hacer el animal, porque no ha sido expulsado del Paraíso. El amor entre un hombre y un perro es un idilio. En él no hay conflictos, no hay escenas desgarradoras, no hay evolución. Karenin rodeó a Teresa y a Tomás con su vida basada en la repetición y eso mismo era lo que esperaba de ellos.
Si Karenin hubiera sido un hombre y no un perro, seguro que hace tiempo ya que le hubiera dicho a Teresa:
«Haz el favor, estoy aburrido de llevar todos los días el panecillo en la boca. ¿No puedes inventar algo nuevo?».

En esta frase está encerrada toda la condena que pesa sobre el hombre. El tiempo humano no da
vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.
Sí, la felicidad es el deseo de repetir, piensa Teresa."

La insoportable levedad del Ser- Capítulo 7 Milan Kundera